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VER LA MUERTE EN LA BARRERA

Hoy traigo un texto un poco especial, desconozco su autor pero la esencia que tiene me impactó haciendo que pensara un poco sobre cómo se ve la muerte desde la barrera.

La Abuela Viviente

“Un día un poco triste llegué a un lugar que se me hacía conocido, intentando recordar, llegaron a mi mente momentos inolvidables de una infancia muy bonita. De repente se  vino a la mente el recuerdo de una mujer que había conocido hace mucho tiempo que siempre había tenido una imagen de serenidad en su rostro, tal vez porque la había conocido con setenta años encima.

Bueno, después de esta larga introducción les contare una pequeña anécdota que  sucedió ese día, llegue a la casa de mi abuela y de repente me di con una sorpresa ingrata, la mujer que había sido como una segunda madre ya se había ido. Yo no sabía qué hacer, fui a hablar con mi tía que vivía con ella, me dijo que había sido un infarto, yo pensé ” la vida no tiene sentido construimos tanto,  nos perfeccionamos tanto para luego perderlo todo en un instante”. Solo lo pensé pero no lo dije, me pareció demasiado osado decirlo en frente de tantas personas. Pasé todo el día recibiendo a personas que habían conocido a mi abuela, aparentemente todos habían tenido bonitos recuerdos de ella, en ese instante no me puse a pensar que tal vez siempre había sido así, es muy común que a las personas muertas se las conozca como personas buenas. Pero ¿acaso realmente no existían personas muertas que habían sido malas?, empecé a recordar comentarios sobre mi abuelo ya fallecido, había una gran similitud con los diálogos que se produjeron entonces. En la noche, ya llegando a mi casa, comencé a pensar acerca de lo que había estado rondando mi cabeza todo el día. Es entonces que me acordé de personajes un poco mas grandes y mas representativos, como Hitler, Napoleón, o incluso los conquistadores de américa. ¿Realmente ellos habían muerto como personas buenas?, a lo que me refiero es que la actitud de la gente hacia estos personajes era de rechazo rotundo. La verdad ese día me quede pensando todo el tiempo en eso, respecto a las personas malas, bueno juzgarlas o justificarlas no me parecía correcto pero respecto a las personas comunes que mueren, sí me pareció justo y necesario tener que decir en realidad que también habían fallado, y que de repente no habían sido tan buenas e inmaculadas como se las pintaba, no quería decir que mi abuela era una persona mala lo único que decía era que era una persona que también había  tenido errores, claro que para mi, a pesar de todo, era una persona buena.
Finalmente llego el día del entierro, fue muy difícil para mi, ver todo ese momento. Fue hasta traumático, desde el momento en que se le traslada de un lugar a otro, tratando de visitar  los lugares mas frecuentados por ella. En el cementerio cuando bajaron el ataúd, suena una voz que tenía una mixtura entre suave y ronca de repente volteo y la veo con una cara un poco desconcertada y de preocupación me pregunta. -Hijo quién murió, yo con una voz un poco cortada le digo que ella, realmente me puse muy alegre de saber que ella no había muerto, pero la pegunta en ese momento era quién era la persona que estaba siendo enterrada. Resulta que era una prima de ella que por una circunstancia del accidente sufrido se había puesto un poco irreconocible, y de fácil confusión.
Bueno al fin terminó el entierro de la prima de mi abuela y todo quedó bien para suerte nuestra, al menos así lo veía yo pero viendo llorar a mi abuela, por la pérdida de su prima, entendí que no solo el sufrimiento podía ser físico sino que también podía ser espiritual o psíquico, la verdad es que me vi identificado en cada una de la personas que lloraba desconsoladamente, por la muerte de una persona. Entonces pensé y dije para mi mismo que lo mas triste de una muerte es no poder ver o gozar lo mucho que significas y representas para todos aquellos que lloran en este momento tu partida.”

A lo largo de nuestra vida, todos morimos un poco cada día. Sobretodo morimos cada vez que ocurre algo que nos impacta y nos destruye en nuestro interior. Pero como ave Fénix resurgimos de nuestras cenizas para volver al cotidiano y hacernos responsables de nuestros actos. Lo que nos permite ampliar nuestra madurez y nuestra conciencia.

LA RELACIÓN EMOCIONAL CON LOS PADRES

Todos a lo largo de nuestra vida hemos tenido altibajos en la relación con nuestros padres. Altibajos que nos han marcado más profundo o bien ha pasado como algo anecdótico.

La relación con los padres está basada en la necesidad de protección, por parte del padre y de nutrición, por parte de la madre principalmente. Aunque en ocasiones puede darse la situación a la inversa.

Cuando alguno de estos dos prototipos no se producen en el grado o la intensidad que el hijo/a necesita, se crea un vacío interno en el niño/a que persiste y modifica las relaciones sociales del adulto.

Estos vacíos nos llevan de adultos, a intentar llenarlo con cualquier necesidad que lo cubra, como puede ser la relación con la comida, las adicciones, las relaciones tóxicas, las manías, etc…

Es por eso que las relaciones de los padres son tan importantes para el niño/a pequeño/a. Pero cuando esta relación no puede ser atendida en las necesidades del niño/a debido a diversas circunstancias, para el hijo/a adulto es fundamental transformarnos en nuestros propios padres y de este modo llenar nuestros vacíos a nosotros mismos.

Por ejemplo:

“Si tu madre/padre nunca te ha consolado, con toda probabilidad te será difícil encontrar un verdadero consuelo para el corazón en las relaciones que establezcas con otras personas.
TU LABOR será crear ese sentido de consuelo para el corazón dentro de ti mismo/a.

Si tu madre/padre nunca se ha compadecido de ti, con toda probabilidad tendrás poca paciencia con tus propios fallos humanos, así como con los de los demás.
TU LABOR será observar a alguien que practique la compasión, y practicarla tú mismo/a.

Si tu madre/padre silenciaba tu creatividad.
TU LABOR será dar voz a cada impulso creativo que se presente. Pinta, escribe poesía, toca un instrumento musical, cuida las plantas, cocina y baila.

Si tu madre/padre despreciaba o rechazaba su propio cuerpo como mujer/hombre.
TU LABOR es abrazar y honrar a tu cuerpo y a tu sexualidad.

Si te sentías abandonado/a por tu madre/padre por la razón que fuera, incluyendo la depresión o el alcoholismo.
TU LABOR sera escuchar tus sentimientos y nunca abandonarte tú mismo/a.

Todos nosotros llevamos encima el peso de nuestros padres por lo que es necesario sanar la ruptura madre/padre/hijo/a, tanto si tus padres están vivos como si no, para así poder sanar la profunda herida de tu naturaleza interna. El elemento clave reside en que TÚ mismo/a te conviertas en un/a BUEN/A PADRE/MADRE. Con esa idea en la mente, asume la tarea de SER PATERNAL/MATERNAL CONTIGO MISMO/A.”

Esto se realiza escuchando principalmente a nuestro niño interior. Él será quién mejor nos indique qué es exactamente lo que necesitamos para curarnos, para llenarnos por dentro y rebosar nuestro amor propio y nuestra seguridad personal interna.

Nuestros padres en realidad, siempre han hecho lo mejor que han podido dentro de sus capacidades. ¡Han traído vida a este mundo!

HOMBRE RICO Vs. HOMBRE POBRE

Un acaudalado hombre de negocios estaba pasando sus vacaciones en un pueblo costero. Y una mañana, andando a paso acelerado por la playa, advirtió la presencia de un pescador que regresaba con su destartalada barca.

-¿Has tenido buena pesca? -le preguntó.
-Buenos días -le contestó el pescador. Y, sonriente, le mostró las tres piezas que había pescado-. La verdad es que el mar ha sido generoso conmigo.
El hombre de negocios echó un vistazo a su reloj y le espetó:
-Todavía es muy temprano. ¿Cuánto tiempo has estado pescando?
-Solo un ratito.
Tras una breve pausa, el hombre de negocios dijo:
-Supongo que volverás a salir, ¿no?
Extrañado, el pescador le preguntó:
-¿Volver a salir? ¿Para qué?
-Pues para obtener más pescado -respondió el hombre de negocios, que lo consideraba algo obvio.
-¿Y qué haría con él? ¡No lo necesito! Con estas tres piezas tengo suficiente.
El hombre de negocios soltó una enorme carcajada y le replicó:
-Mejor entonces, porque así podrías venderlo.
-¿Venderlo? ¿Para qué? -preguntó el pescador.
-Para tener más dinero.
-¿Más dinero? ¿Para qué?
-Para cambiar tu vieja barca por una nueva, más grande y bonita.
-¡Pero si mi barca cumple su función perfectamente! ¿Para qué querría cambiarla?
-Para poder pescar mayor cantidad de peces en menos horas.
-¿Pescar más peces en menos horas? ¿Para qué?
-Así podrías contratar a algunos hombres.
-¿Contratar algunos hombres? ¿Para qué?
-Para que pesquen por ti.
-¡Pero si a mí me encanta pescar! ¿Para qué querría que otros pescaran por mí?
-Para ser rico y poderoso.
El pescador no entendía la mentalidad de aquel hombre. Sin embargo, volvió a preguntarle:
-¿Rico y poderoso? Lo siento, amigo, pero no le veo el sentido.
-Déjame que te lo explique. Esta es la mejor parte. Al convertirte en un hombre de negocios rico y poderoso podrías pasar más tiempo con tu familia y descansar cuando quisieras.
El pescador lo miró con una sonrisa y le dijo:
-Eso es lo que voy a hacer ahora mismo.

“Quien no es feliz con poco, no lo será con mucho; quien no aprecia lo pequeño no podrá ser cuidadoso de lo grande; a quien lo suficiente no basta está al margen de la virtud, pues el cuerpo físico vive de un día para otro y si se le proporciona lo que realmente necesita, habrá tiempo todavía para la meditación, mientras que si se trata de darle cuanto desea, la tarea será inacabable”. Lao-Tsé

~LA ABUNDANCIA~

El dinero no da la felicidad, pero ser pobre tampoco ayuda. La felicidad no se encuentra en el dinero, ni en una caja de pastillas ni en ser guapo o poderoso, pero tampoco en todo lo contrario. La felicidad se encuentra en la forma en la que conseguimos llenar nuestros vacíos existenciales.

Claro que me gustaría que me tocase la lotería, me gustaría comprarme mil cosas, cubrir gastos necesarios y que mi familia tenga la vida que se merece…
Pero hay cosas que no te da el dinero, también te toca la lotería cuando te abrazan, cuando te cuidan, cuando te entienden, para mi la lotería son las personas que aparecen en tu vida y la cambian a mejor, que te dan lo mejor de ellos y sacan lo mejor de ti, lotería es estar rodeado de las personas más maravillosas del mundo y poder compartir la vida con ellos, y solo por eso ya somos los más ricos y afortunados del mundo…

Jogui Bhajan dice: “Una persona próspera tiene ciertas características. Para esa persona la riqueza en sí no es la finalidad. Esto sucede de todas maneras. Una persona exitosa no colecciona riqueza por la riqueza en sí misma. Sin importar las circunstancias, una persona próspera crea, entrega y realiza. Esta persona actúa en equilibrio constante a través de todas las presiones y obstáculos. Esta persona no cambiará los valores de su carácter o identidad por ningún beneficio temporal. Ésta siempre recuerda la presencia y las posibilidades del Infinito dentro de cada persona. Cultiva fortaleza, dedicación y conciencia. Para dicha persona, la prosperidad es tan natural como la respiración, tan ilimitada como la mente y tan inmediata como este momento.”


LOS TRES SECRETOS DE LA ABUNDANCIA
Aquí están tres secretos que te ayudarán a aprovechar tu capacidad natural para canalizar la abundancia en tu vida y en las vidas de los demás:

1. RECONOCE TU VERDADERA NATURALEZA ABUNDANTE

El secreto para empezar a darte cuenta de tu naturaleza abundante es abrir tu corazón, y aceptar plenamente la abundancia que ya ha bendecido tu vida.

Retira cualquier blindaje alrededor de tu corazón e imagina que le prendes fuego. Deja que esta armadura se derrite fuera de ti.
Entonces, respira profundamente y abre tus brazos al máximo, invitando a este abundante universo a entrar dentro de tu corazón. Con cada respiración, imagina que TODO el Universo se está derramando dentro de tu corazón; Todas las estrellas, los planetas, la Tierra y todos sus habitantes. Siente como tu vida es realmente abundante.

2. CELEBRA CON GRATITUD TODA ABUNDANCIA QUE TE RODEA

Hay una gran cantidad de personas en el planeta que están creando cosas para nosotros, cultivan alimentos, y trabajan para llevarte el agua que necesitas para beber, tejen y cosen las prendas que te dan abrigo.

Deja entrar toda esta abundancia de alegría, placer, oportunidades, y risa en tu corazón. Siente esta abundancia dentro de tu ser. Ya has sido y siempre serás bendecido por la abundancia del Universo.
Puedes tener la puerta cerrada dentro de tu corazón, impidiendo que la abundancia entre, debido a pensamientos de escasez que hayas adquirido en tu vida. Conscientemente abre esa puerta ahora, y proclama la verdad al Universo diciendo:

Yo soy un ser verdaderamente abundante. Grita este mensaje una y otra vez hasta que sientas que ha penetrado profundamente en tu alma.

3. SE UN CANAL DE ABUNDANCIA PARA LOS DEMÁS

Una de las mejores maneras de activar el flujo de la abundancia dentro de ti, es la práctica de dar a los demás, con el conocimiento de que eres un ser infinitamente abundante que nunca morirá.
Dado que la abundancia es una corriente de energía positiva infinita, entre más abierto te encuentres, mas sentirás esta energía, y entre más los compartas con los demás, más sentirás esta abundancia natural dentro de ti.

Puedes empezar por repartir amor a aquellos que lo necesiten, compartir ideas, enviar mensajes inspiradores, regalar un poema o una tarjeta, sólo por la alegría de dar, empezarás a sentir esa energía de abundancia y amor.
Imagínate un mundo, donde solo existe la abundancia infinita de amor, dinero, energía y la alegría de compartir libremente.
La escasez, la codicia y el temor se acabarían, cuando todos compartimos libremente desde un estado de abundancia ilimitada.

Sería imposible que hubiera otra guerra. Te invitamos a realizar un acto de bondad a personas al azar, si no puedes hacerlo por ellos, hazlo por ti mismo, de modo que puedas sentirte más abundante.

Existen infinitas maneras de compartir y activar dentro de ti el sentimiento de la abundancia infinita.
Solo déjate llevar por tu corazón, aprovecha cada contacto que tengas con los demás y empieza a manifestar la abundancia infinita de tu ser.

~EL PODER DE LOS ABRAZOS~

El abrazo es la primera forma de medicina y protección que se inventó en el mundo. Un bebé de cualquier especie se aliviará de todos sus miedos, dudas, frío, nerviosismo estando entre los brazos. Igualmente, todo adulto se sentirá reconfortado, acompañado, unido, aliviado, con un abrazo sincero.

Un abrazo diario eleva nuestra estima, mejora el sistema inmunológico, nos une. Dos abrazos multiplican el efecto. Tres abrazos diarios tienen un poder sanador, anti estrés, protector.

Los abrazos nos alivian cuando perdemos a un ser querido o estamos en desgracia, teniendo un gran efecto en la unión familiar. Calman la ansiedad, la depresión, los dolores en general. Si no tienes a quién abrazar puedes abrazar a un árbol, un peluche, a ti mismo.

Las prisas, la vorágine de la vida ya están haciendo olvidar los abrazos, quedando tan solo para los aniversarios, los ascensos, las ocasiones especiales y no como algo natural, inclusive en ocasiones, hasta se mal interpreta. El abrazo es una medicina que todos tenemos a nuestro alcance y cada vez está escaseando más. Es como tener el aire con más oxígeno y negarnos a respirarlo.

Es realmente insospechado todo lo que podemos curar con los abrazos, desde un simple perdón hasta una enfermedad. Al abrazar sinceramente podemos equilibrar nuestras energías y desplazar la negatividad de ambas personas o de todas las que participen en el abrazo. Si sumamos 1 + 1 matemáticamente el resultado será 2. Si dos personas se abrazan, el resultado será hasta donde se quiera llegar, ya no son 2, sino una suma de energía universal que potenciará la sinceridad, el amor, la amistad, la sanación. Por supuesto, un abrazo con cariño, con entrega.

En todo caso, el abrazo debe ser sincero, con disponibilidad total, compartiendo energías de armonía, abierto en ofrecerse pero cerrado en un núcleo de amor al momento de abrazar. Mucho más allá de las palabras, de las hipocresías, de las miradas, del contacto carnal, es la unión de la parte espiritual y divina de cada uno.

El abrazo lleva consuelo, combate la depresión, levanta el ánimo, mejora el sistema inmunológico, aumenta la autoestima. Los abrazos son de compartir, no solo de dar.

Los abrazos pueden ser inmensos como los del oso, con todo el cuerpo como entrelazándose, con contacto de mejillas y besos en mejillas, frente, cráneo o boca, no simplemente un beso, sino con abrazo. Podrá sentirse inclusive los latidos del corazón de la otra persona y unirlos al nuestro.

Igualmente, pueden ser abrazos de costado al caminar, al ver televisión, al mirar una puesta del sol, no de apariencia, sino de sentirse bien con la pareja, hijos, padres, amigos.

Pueden ser abrazos de más de dos personas, inspirando la unión, la amistad, las cadenas fraternales. Es decir, no hay límites para el abrazo, el límite somos nosotros mismos.

Una vez que das el abrazo, no juzgues, ni tampoco te obsesiones. Debe darse con toda la entrega. Es como lanzarse al vacío, sin miedos, no debe existir la vuelta hacia atrás. No intentes resolver los problemas del otro, sólo ofrece tu abrazo, la energía hará el resto.

¡Abraza a alguna persona cercana ahora mismo!

– EL LENGUAJE DE LOS SENTIMIENTOS-

UN NUDO EN LA SÁBANA
En la reunión de padres de familia de una escuela, la directora resaltaba el apoyo que los padres deben darle a los hijos.
Ella entendía que aunque la mayoría de los padres de la comunidad eran trabajadores, debían encontrar un poco de tiempo para dedicar y pasar con los niños.
Sin embargo, la directora se sorprendió cuando uno de los padres se levantó y explicó, que él no tenía tiempo de hablar con su hijo durante la semana.
Cuando salía para trabajar era muy temprano y su hijo todavía estaba durmiendo y cuando regresaba del trabajo era muy tarde y el niño ya estaba acostado.
Explicó además, que tenía que trabajar de esa forma para proveer el sustento de la familia.
Dijo también que el no tener tiempo para su hijo lo angustiaba mucho e intentaba reemplazar esa falta dándole un beso todas las noches cuando llegaba a su casa y para que su hijo supiera que él le había ido a ver mientras dormía, hacía un nudo en la punta de la sábana.
Cuando mi hijo despierta y ve el nudo, sabe que su papá ha estado allí y lo ha besado. El nudo es el medio de comunicación entre nosotros.
La directora se emocionó con aquella singular historia y se sorprendió aún más cuando comprobó que el hijo de aquel hombre era uno de los mejores alumnos de la escuela.
Este hecho nos hace reflexionar sobre las muchas formas en que las personas pueden hacerse presentes y comunicarse con otros.
Aquél padre encontró su forma, una forma simple pero eficiente. Y lo más importante es que su hijo percibía a través del nudo, todo el afecto de su papá.
Algunas veces nos preocupamos tanto con la forma de decir las cosas que olvidamos lo principal que es la comunicación a través del sentimiento.
Simples detalles como un beso y un nudo en la punta de una sábana, significaban para aquél hijo, muchísimo más que un montón de regalos o disculpas vacías.
Es válido que nos preocupemos por las personas, pero lo más importante es que ellas sepan y puedan sentir nuestra preocupación y cariño por ellas.
Para que exista la comunicación, es necesario que las personas “escuchen” el lenguaje de nuestro corazón, ya que los sentimientos siempre hablan más alto que las palabras.
Es por ese motivo que un beso, revestido del más puro afecto, cura el dolor de cabeza, el golpe de la rodilla o el miedo a la oscuridad.
Los niños tal vez no entiendan el significado de muchas palabras, pero saben distinguir un gesto de afecto y amor, aunque ese gesto sea solamente un nudo en la sábana. Un nudo cargado de afecto, ternura y amor.

“Vive de tal manera que cuando tus hijos piensen en justicia, cariño, amor e integridad, piensen en ti”
Autor: Anónimo

-LA BRÚJULA EXISTENCIAL-

Un señor sale del puerto de su ciudad, digamos Buenos Aires, para navegar con su velero en un hermoso día de otoño. Como zarpa solo y se trata de una pequeña excursión, no lleva alimentos, ni localizador, ni radio.

De repente, una terrible tormenta lo sorprende y lo lleva descontrolado mar adentro. Balanceado y castigado por el viento y la lluvia torrencial, el hombre ni siguiera puede darse cuenta de hacia dónde está siendo arrastrado su barco. Por temor a resbalar por la cubierta, echa el ancla y se refugia en su camarote hasta que la tormenta amaine un poco.

Cuando el viento se calma, el hombre sale de su refugio y recorre el velero de proa a popa. Revisa cada centímetro de su nave y se alegra al confirmar que está entera. El motor se enciende, el casco está sano, las velas, intactas, el agua potable no se ha derramado y el timón funciona como siempre. El navegante sonríe y levanta la vista con intención de volver a puerto. Otea en todas las direcciones, pero lo único que se ve es agua. Se da cuenta de que la tormenta lo ha conducido lejos de la costa y de que no sabe dónde está. Toma conciencia de que se ha perdido. Empieza a desesperarse y, en un momento dado, se queja en voz alta gritando:

-Estoy perdido. ¡Qué barbaridad!

Y se acuerda, como a veces pasa lamentablemente solo en esos momentos, de que él es un hombre educado en la fe, y mirando al cielo, dice en voz alta:

-Dios mío, estoy perdido. Ayúdame, Dios mío, estoy perdido…

Aunque parezca mentira, se produce un milagro: el cielo se abre -un círculo diáfano aparece entre las nubes- y un rayo de sol ilumina casi exclusivamente el velero, como en las películas. Misteriosamente se escucha una voz profunda (¿Dios?) que le responde:

-¿Qué te pasa?

El hombre se arrodilla frente al milagro e implora lloroso:

-Estoy perdido, no sé dónde estoy, ilumíname, Señor. ¿Dónde estoy, Señor? ¿Dónde estoy?

De repente, la voz, respondiendo a aquella llamada desesperada, dice:

-En estos momentos estás a 38 grados latitud Sur y 29 grados longitud Oeste.

-Gracias, gracias…-dice el hombre más que emocionado por lo sucedido. Pero pasada la primera alegría, piensa durante un rato y se inquieta retomando su queja:

-¡Estoy perdido, Dios mío! ¡Estoy perdido! Se da cuenta de que con saber dónde uno está no se deja de estar perdido.

-¿Qué pasa? -dice de nuevo la voz celestial.

-Es que en realidad no me basta con saber dónde estoy. Lo que me tiene perdido es que no sé hacia dónde voy.

-Vuelves a Buenos Aires -le responde.

Ansiosamente y antes de que el cielo comience a cerrarse, el hombre grita:

-¡Estoy perdido, Dios mío, estoy desesperado!

La voz le habla por tercera vez:

-¡¿Y ahora qué pasa?!

-Es que, sabiendo dónde estoy y a dónde quiero llegar, sigo tan perdido como antes, porque ni siquiera sé dónde está ese puerto.

La voz celestial empieza a decir:

-Buenos Aires está a 38 grados latitud Sur y 29 grados…

_¡No, no,no! -interrumpe el hombre.

-Pero tú me pediste… -replica la voz.

-Sí Dios… yo sé lo que te pedí, pero ¿sabes qué pasa? que acabo de comprender que no basta con saber dónde estoy y a dónde voy. Necesito saber cuál es el camino para llegar. Por favor, Dios mío, por favor…

En ese instante, cae desde el cielo un pergamino atado con una cinta celeste. El hombre extiende el papel y encuentra dibujado con toda claridad un mapa. Arriba y a la izquierda hay un puntito rojo que se enciende y se apaga con un letrero que dice: “Usted está aquí”. Abajo a la derecha un punto azul donde se lee: “Buenos Aires”. Y en un tono amarillo fosforescente, una línea, rodeada de varios círculos con indicaciones: remolino, arrecifes, piedrecitas, viento fuerte de acá y de allá… Se trata de una ruta que une aquellos puntos: el camino a seguir para llegar a su destino.

El hombre, por fin, se pone contento. Se arrodilla, se santigua y dice:

-Gracias, Dios mío, gracias.

El marino leva anclas, estira la vela, mira el mapa, observa para todos los lados… y vuelve a gritar una vez más:

-¡Estoy perdido, sigo estando perdido!

Por supuesto. Claro que el hombre sigue estando perdido: lo único que ve es agua y toda la información no le es suficiente porque no sabe hacia dónde debe encaminar su travesía.

En esta historia, el hombre tiene conciencia de dónde está, sabe cuál es la meta, conoce el camino que une el lugar donde está y la meta a la que se dirige y, sin embargo, le falta algo para dejar, de estar perdido: saber hacia dónde. Seguramente, una brújula le proporcionaría esta información.

Una vez más, sabiendo uno dónde está y a dónde va, teniendo un mapa con todos los detalles precisos del entorno, seguramente no sabrá en qué dirección viajar si no puede fijar el rumbo. Pero como dijimos, el rumbo es una cosa y la meta es otra.

La meta es el punto de llegada.

El camino es cómo llegar.

El rumbo es la dirección, el sentido; y el único dato que te permite asumir que no estás perdido en la inmensidad del océano.

Si uno entiende la diferencia entre el rumbo y la meta, empieza a comprender muchas otras cosas, entre ellas la definición de la felicidad, que tantas veces repito: La felicidad es la serenidad de saberse en el camino correcto, la tranquilidad interna de quien sabe hacia dónde dirige su vida.

En la vida, las metas son como puertos a donde llegar y saber el camino es un recurso para avanzar en el mapa que aporta la experiencia. Que nadie dude de la importancia de saber dónde está;  pero, sin dirección, no hay rumbo, y la dirección solo puede aportarla el sentido que decidas darle a tu existencia.

Jorge Bucay. Rumbo a una vida mejor.

¿Cómo ser el más rico del mundo?

Alguien le preguntó al hombre más rico del mundo, Bill Gates: “¿Hay alguien más rico que tú en el mundo?”
Bill Gates respondió: “Sí, hay una persona que es más rica que yo”.
Luego narró una historia.
Fue durante el tiempo en que no era rico ni famoso. Estaba en el aeropuerto de Nueva York cuando ví a un vendedor de periódicos. Quería comprar un periódico, y al tenerlo en mis manos descubrí que no tenía suficiente cambio. Entonces dejé la idea de comprar y se lo devolví al vendedor. Le dije que no tenía el cambio.
El vendedor dijo: “Te estoy dando esto gratis”.
Ante su insistencia, tomé el periódico.
Casualmente, después de 2 a 3 meses, aterricé en el mismo aeropuerto y nuevamente me faltaba el cambio para un periódico. El vendedor me ofreció el periódico nuevamente. Me negué y le dije que no podía aceptarlo porque en esa ocasión tampoco tenía un cambio.
Él dijo: “Puedes tomarlo, estoy compartiendo esto de mis ganancias, no estaré perdiendo”. Tomé el periódico.
Después de 19 años me hice famoso y conocido por la gente. De repente me acordé de ese vendedor. Comencé a buscarlo y después de aproximadamente 1 mes y medio de búsqueda lo encontré.
Le pregunté: “¿Me conoces?”
Él dijo: “Sí, eres Bill Gates”.
Le pregunté de nuevo: “¿Recuerdas una vez que me diste el periódico gratis?”
El vendedor dijo: “Sí, lo recuerdo, te lo di dos veces”.
Le dije:”Quiero pagar la ayuda que me diste esas dos veces. Lo que quieras en tu vida, dime, lo cumpliré”.
El vendedor dijo: “Señor, ¿no cree usted que al hacerlo no podrá igualar mi ayuda?”
¿Pregunté por qué?”
Él dijo: “Te ayudé cuando era un pobre vendedor de periódicos y ahora estás tratando de ayudarme cuando te has convertido en el hombre más rico del mundo.
¿Cómo puede tu ayuda igualar la mía?”
Ese día me di cuenta de que el vendedor de periódicos era más rico que yo porque no esperó para hacerse rico para ayudar a alguien.
La gente necesita entender que los verdaderamente ricos son aquellos que poseen un corazón.

-LA EVOLUCIÓN NATURAL DEL SER-

“Lo que está en reposo es fácil de retener.
Lo que no ha sucedido es fácil de resolver.
Lo que es frágil es fácil de romper.
Lo que es pequeño es fácil de dispersar.
Prevenir antes de que suceda,
y ordenar antes de que aparezca el desorden.
El árbol que casi no puede rodearse con los brazos,
brotó de una semilla minúscula.
La torre de nueve pisos,
comenzó siendo un montón de tierra.
Un viaje de mil leguas,
comienza con el primer paso.
Al manejar sus asuntos, la gente suele estropearlos
justo al borde de su culminación.
Prestando total atención al principio y con paciencia al final,
nada se echa a perder.
Por eso, el Sabio carece de deseos,
no codicia los bienes de difícil alcance,
aprende a olvidar lo que le habían inculcado.
Le devuelve a los hombres la fluidez que han perdido,
y así, sin dominarlos,
favorece la evolución natural de los diez mil seres.”
Lao Tse

~EL SENTIDO DE LA VIDA~

Budha iba a dar una charla especial, y miles de seguidores habían venido desde muchos kilómetros a la redonda. Cuando Budha apareció, tenía una flor en su mano.

Pasaba el tiempo y el maestro Budha no decía nada, estaba sentado y simplemente miraba la flor. La muchedumbre se impacientaba pero Mahakashyap, quien no pudo aguantarse más, comenzó a reír.

Budha le hizo una señal para que viniera, le entregó la flor y le dijo al gentío: “Tengo el ojo de la Verdadera enseñanza. Todo lo que se pueda dar con palabras ya os lo he dado. Pero con esta flor, le doy a Mahakashyap la llave de la enseñanza”.

Esta historia es una de las más significativas, porque desde allí se transmitió la tradición Zen. Budha fue la fuente, Mahakashyap fue el primer maestro y esta historia es la fuente desde donde toda la tradición (una de las más bellas y vivas que existen en la Tierra, la tradición Zen), comenzó.

Mahakashyap se rió de la tontería del hombre. La gente inquieta pensando: “¿A qué hora se va a levantar Budha y dejará ese silencio para que podamos volver a casa?”. El se rió, y la risa comenzó con Mahakashyap y ha seguido y seguido en la tradición Zen. En los monasterios Zen, los monjes han estado riendo, riendo y riendo…

Mahakashyap se rió, y su risa incluía muchas dimensiones. Una dimensión era la tontería de toda la situación, de un Budha en silencio, de nadie que lo entienda y todo el mundo esperando que hable. Toda su vida Budha había estado diciendo que la Verdad no puede ser dicha, aun así, todo el mundo esperaba que hablara.

En la segunda dimensión el se rió de Budha también, de toda la situación dramática que había creado, sentado allí en silencio con una flor en la mano, mirando la flor, creando intranquilidad e impaciencia en todos. Ante ese gesto dramático de Budha, él rió y rió.

En la tercera dimensión él se rió de si mismo, con Budha sentado en silencio, con los pájaros cantando en los árboles y todo el mundo inquieto, Mahakashyap entendió. ¿Qué entendió? Entendió que no hay nada que entender, que no hay nada que decir, no hay nada que explicar. Toda la situación es simple y transparente, no hay nada escondido, no hay nada que buscar, porque todo lo qué es, esta aquí y ahora, dentro de ti. El se rió de si mismo por todo el esfuerzo absurdo de tantas vidas, solo para comprender ese silencio.

Budha lo llamó y le dijo: “Por medio de esta flor te entrego la llave”. ¿Cuál es la llave? Silencio y risa es la llave y cuando la risa proviene del silencio, no es de este mundo, es divina. Cuando la risa provienen del silencio no te estas riendo a costa de nadie, simplemente te estas riendo de todo el chiste cósmico, y realmente es un chiste. Es un chiste porque dentro de ti tienes todo, y tú lo estás buscando en todas partes.