El abandono emocional

Ese sentimiento que nos hace sentirnos rotos al pensar que ya no pertenecemos al clan familiar. Que quien nos daba un soporte, ya no está o no lo puede transmitir y eso nos lleva a sentirnos solos, tristes y abandonados.
El ser humano es un animal social que necesita pertenecer a un grupo. Cuando se ve excluido del grupo comienza a sentir un abandono, un abandono emocional, que forma un vacío interno inconsciente. Este vacío nos obligará a sentir que nos falta algo y que necesitamos llenarlo con aquello que más se parezca a lo que allí existía anteriormente, para que nos produzca un mínimo de satisfacción, de plenitud. Pero que por desgracia, no se suele mantener lleno mucho tiempo y cada vez que sintamos que se vacía rápidamente, buscará la manera de llenarlo sin analizarlo, provocando una infelicidad constante, lo que dará paso a la inseguridad de poseer algo y esto nos llevará al apego emocional.

Pero, ¿es esto cierto? ¿realmente estamos solos en algún momento de la vida? Resulta que cada vez que te miras en el espejo ves a una persona que siempre está y a la que no prestas demasiada atención. Si esa persona fuera otra diferente a ti y siempre te acompañase en todo momento, no te sentirías abandonado, ¿cierto? Ahora piensa, ¿en qué momento te olvidaste de ti para quitarte el valor que te corresponde? Cada uno de nosotros valemos muchísimo pero preferimos devaluarnos como si fuéramos insignificantes y no nos colocamos en nuestro lugar.

¿Quieres saber cual es tú lugar? Dentro de ti mismo, justo ahí donde sientes abandono, porque el verdadero abandono empieza con uno mismo y de esta manera enseñas a los demás a que te pueden abandonar. Como tú no sabes cuánto vales, no puedes enseñárselo a los demás. Por eso es importantísimo empezar con uno mismo.

Empieza por escuchar qué es lo que necesitas de ti mismo, qué es lo que te conecta con tu esencia vital y a partir de ahí trabaja por conseguirlo. Con cada avance regocíjate internamente y con cada bajón prémiate por el camino recorrido. Es un proceso lento que lleva dedicación exclusiva pero que te aportará tanta plenitud que, nunca más sentirás abandono, ya no estarás solo ni te hará falta nadie a tu lado y por increíble que parezca es entonces cuando, todos querrán estar a tu lado.

– CÓMO HACER QUE TODO TE IMPORTE UNA MIERDA –

Ser feliz, ser bueno, ser positivo, ser optimista, ser exitoso, estar despierto, estar espiritualmente iluminado.
Consumir la dieta perfecta. Atraer un millón de seguidores en Instagram. ¡Vivir tu mejor vida!
Escalar en tu carrera profesional. Tienes que estar en forma y saludable. Ser tu yo más perfecto. Manifiesta tu propósito de vida. Optimiza las funciones de tu cuerpo. Libera tu dolor, tu miedo, el enojo, y la tristeza. Libérate de la duda. Enamórate del hombre o la mujer de tus sueños y vive felizmente por siempre, y nunca más te sentirás solo/a nuevamente.

Este sueño es hermoso, pero está literalmente matándonos.

El alma eterna no tiene interés en vivir bajo ningún ideal de felicidad, aunque sea hermoso.

Su rabia, terrible y sagrada, hierve por debajo de todo el proyecto de auto ayuda. Clama por ser auténtica, por la Verdad a cualquier costo.

A la mierda con la mentira de la “vida perfecta”;
Esto solo nos torna depresivos, ansiosos, adictos, y en verdad alimenta nuestra culpa y sentimientos de auto desprecio y de fracaso. La lucha constante al final nos agota, nos hace caer de rodillas.
Es demasiado trabajo para nuestro pobre organismo, ser “positivo” todo el tiempo.

Lo Inconsciente se encuentra furioso por la mentira.
Y quiere su jodido descanso.

Pero en nuestro estado exhausto, incluso con miedo de contactar con nuestro agotamiento, nos medicamos, nos volcamos a las bebidas energizantes, las drogas, los mantras, el gimnasio, a más positivismo.
O simplemente nos perdemos en el pensamiento.
O creamos una nueva identidad: la del “deprimido” o “el fracasado”.
O simplemente “vamos más allá” del agotamiento y nos mantenemos ocupados, anestesiándonos.
Seguimos en movimiento a cualquier costo. Sin parar.
La felicidad, literalmente nos hace infelices.

A la mierda con esta forma de falsa felicidad.
Es de vital importancia hacer espacio para la oscuridad también.
Crear espacio en tu vida para la pena, la rabia, la vergüenza, el miedo, y la soledad.
Sacar a estas pobres y malentendidas criaturas de sus escondites y hacia la Luz.
Y si no lo haces, te drenarán tu vida como vampiros,
Hasta que las escuches.

Ten la voluntad de exponer tu infelicidad también.
Dale una voz a la pena, al enojo, al miedo, a la soledad que hay en lo profundo.
Rompe algunos tabúes.
Di la palabra “incorrecta”.
Destruye la falsa imagen.
Tal vez perderás seguidores.
Tal vez pierdas amigos.
Tal vez pierdas tu trabajo.
Ciertamente perderás tu máscara.

El cambio debe hacerte temblar de miedo. ¡Bien! Así es como se supone que debe ser.

Tal vez pierdas todo y tengas que empezar una vida nueva.
Pero el alma se regocijará.
Ya ha pasado por una miríada de muertes y renacimientos.
No le importaría una mierda protegerse a sí misma del cambio.
En cambio encuentra el cambio como excitante, inspirador, hasta erótico.

Existe una Felicidad mucho más grande que realmente abraza incluso nuestra profunda infelicidad sin avergonzarla.
Esta es la Felicidad que siempre has anhelado.
La Felicidad que hace añicos la máscara, destruye nuestras defensas, ve nuestras debilidades, nuestra vulnerabilidad, nuestro dolor más profundo…y lo acepta y nos ama tal cual somos.

Entonces bien; aquí está tu nuevo mantra espiritual…

A la mierda (el concepto mental de) felicidad.
A la mierda “Namasté”.
A la mierda con tratar de ser bueno.
A la mierda con la espiritualidad.
A la mierda con la perfección.
A la mierda con tratar de encajar.
A la mierda todos los dioses, gurúes y guías que alimentan la asquerosa mentira de la felicidad como un destino y una meta.
A la mierda con la cultura narcisista, auto absorbente, y basada en la culpa que suprime nuestra femenina y preciosa vulnerabilidad.

Acéptalo todo y manda a la mierda todo.
Bendice todo y manda a la mierda todo y ama todo también.
Abre el corazón a todo.
Bendice esta tonta mente humana con sus ideas condicionadas y sus estándares imposibles,
Y sus intentos infinitos de decirnos cómo “debemos” ser,
O cuáles son los pensamientos y sentimientos “correctos”.

A la mierda la mentira de la felicidad que envía a tantos a una tumba temprana.

Protege al niño interno, a aquel que a veces se siente infeliz, solo, triste, desconectado…
Deja de decirle hoy que sea feliz, que esté conectado, en paz, que sea espiritual y esté lleno de dicha.
A este niño eso le importa una mierda. Solo quiere tu amor.

Inunda a aquel triste y solitario ser interior con curiosidad, comprensión. Respira en él.

A la mierda con todas las fuerzas del mundo que buscan dañarlo o silenciarlo.

Y cuando éste pregunte:
“Mami, papi, ¿tengo que estar feliz y ser perfecto para que me amen?”

Puedes responderle:
“Claro que no mi vida. Te amo exactamente como eres.
Amo tus debilidades e imperfecciones, y tu vulnerable corazón. Ellos son tan hermosos para mi… Está bien no sentirse en paz. No tienes que estar feliz ahora mismo. Seamos infelices juntos…”

Ahora sí, ESO es la jodida Felicidad.

JEFF FOSTER

DIEZ COSAS QUE DEBES HACER CUANDO TE SIENTAS MAL

  1. Báñate, aunque te quieras quedar en la cama métete a bañar. Sentirte limpia mejora el ánimo y nos hace sentirnos bien.
  2. Ponte perfume (indispensable) y lápiz labial. Maquillarte te hará sentir que tienes mejor cara.
  3. Usa únicamente máscara de pestañas con base de agua, para cuando sientas ganas de llorar lo pienses dos veces. Aunque si lo necesitas, llora primero y después ponte la máscara de pestañas.
  4. Sal de tu casa no importa si no tienes a quien visitar. Agarra al perro y sal. ¿No tienes perro? Agarra un libro y dirígete al parque más cercano. Si no puedes salir ponte una película cómica que te haga reír.
  5. Sonríe, poco a poco lo harás sin darte cuenta y te sentirás mucho mejor.
  6. Come, bien y rico. Consiéntete. Un antojo no matará a nadie y la sensación de saciedad genera endorfinas.
  7. Quiérete, suena fácil, ya lo sé. Mírate en el espejo con respeto y serenidad.

Si no tienes nada agradable que decirte permanece en silencio. recuerda que tu voz interior también te habla, háblate con amor y compasión.

La imagen puede contener: texto

Si no aprendes a aceptar tu sobrepeso, estatura, el tamaño de tu busto, tus estrías, tu celulitis, es fácil que alguien pueda herirte en tu intimidad. Acepta como eres.

  1. Recuerda que todo pasará. Nada dura para siempre. Deja salir tus lágrimas, pero no te regodees en tu dolor. No te quedes anclada en el sufrimiento.

Ya mañana puedes volver a comenzar y verás cómo, a pesar de las heridas, volverás a sanar.

  1. Elimina de tu vida a cada persona que te ha hecho daño o te ha hecho sentir mal. De plano no dependes de ellos y si afectan tu estado de ánimo es mejor poner distancia hasta que te sientas estable.
  2. Quédate con aquellos que te hagan soñar, que te impulsen a superarte, que vean en ti la magia que tienes y que te hagan feliz.

Si todo lo anterior no es suficiente, toma un curso o taller para trabajar tus emociones y que esos momentos dolorosos no los vivas en soledad, lo cual es fundamental para evitar enfermedades. Tu prioridad eres tú misma, nunca más te dejes en segundo lugar.

– EL ERROR Y LAS EMOCIONES –

Cuando cometemos un error siempre pensamos que es un fallo, que es un fracaso y entonces resulta que vemos ese error como algo dañino, algo que nos genera culpa, algo que nos supone una carga que nos lleva a pensar que no somos dignos de ser maduros ni exitosos. El fracaso siempre se esconde y ese acto siempre nos perjudica al ser un peso muy grande de mantener oculto.

Normalmente cuando recaemos de nuevo en el descontrol emocional, nos sentimos culpables e incluso nos cuesta reconocer el error. Porque casi siempre entendemos el error, el fallo, la equivocación como algo negativo, cuando la realidad es que se trata de lo más Positivo que podemos tener. Gracias al error aprendemos, el aprendizaje nos lleva a crecer y a evolucionar. Es aquello que nos permite alcanzar el éxito.

Como dicen las matemáticas,  lo negativo es positivo  cuando al aumentarlo da más: (- * – = +). Mientras que en lo positivo se podría decir que pierdes porque (+ * + = +) es decir, no cambias, no aumentas. Solo te mantienes, que tampoco está mal, porque te aporta estabilidad pero nunca existirá el avance. Únicamente te mantiene en el mismo punto una y otra vez… favoreciendo la contención de la emoción de nuevo.

Como dijo Deepak Chopra “En el fracaso se encuentra la semilla del éxito”. Son las “mil maneras de no hacer una bombilla” y gracias a todas ellas existe la bombilla. Del mismo modo todos nuestros errores sobre un mismo tema nos llevarán a crear el logro, a alcanzar la meta, o a conseguir el objetivo.

Es por ello que si cogemos el fracaso o el error, junto con la culpa que eso nos genera y lo transformamos, dándole una perspectiva diferente en algo positivo, siempre nos va a aportar un aprendizaje.

Cuando somos bebés empezando a caminar y nos caemos, el adulto nos recoge, calma nuestro dolor y nos pone de nuevo a caminar. Ahora nosotros somos el adulto y ponemos a caminar de nuevo a nuestro niño interior, calmándonos primero y empezando de nuevo, con más atención sobre nosotros mismos. Y ¿cómo empezamos de nuevo? Observando el error cometido, mejor dicho, observando el margen de error.

Al observar el margen de error que hemos cometido, siempre nos hablará de esos puntos ciegos que existen en esa perspectiva en la cual nos vemos inmersos y nos ofrece la oportunidad de visibilizar todos los matices del error. Si esa visibilidad la utilizamos para aportarnos un beneficio personal nos creará un avance, una retroalimentación que nos permitirá ser más maduros, más conscientes y sobre todo, más coherentes con nosotros mismos y por extensión con nuestro entorno.

Además la observación de ese punto ciego nos va a permitir darnos cuenta de que todas las situaciones tienen y comprenden una cantidad de puntos ciegos de los que si tenemos la capacidad de ampliar, saliendo de esa membrana que nos ponemos a modo de protección, tendremos la opción de visualizar ese punto ciego, sensibilizar esa culpa y sentirnos más abarcables, más capaces.

La culpa del fracaso es un sentimiento que nos aporta una gran pesadez, una carga, inhabilitando nuestro pensamiento y anulando las opciones de visión en el avance. Esto crea una situación dolorosa para el ser humano que frena todo aquello que desea prosperar, además resulta muy negativa desde el plano, desde la perspectiva del aquí y ahora, del presente. La culpa por el contrario cuando se reconoce y se responsabiliza uno mismo de ella, aporta al ser humano una energía que nos permite avanzar más rápido, adquirir los conceptos más fundamentales y esenciales para el progreso de la situación que estamos tratando y a mayores, de las situaciones venideras, de forma que cada vez que cometemos un error y generamos una culpa, esta nos va a dar el empuje para llegar a la definición del término alcanzable.

~LA MUERTE NO ES EL FINAL~

Un año antes de su muerte, Franz Kafka vivió una experiencia insólita. Paseando por el parque Steglitz, en Berlín, encontró a una niña llorando desconsolada: había perdido su muñeca.
Kafka se ofreció a ayudar a buscar la muñeca y se dispuso a reunirse con ella al día siguiente en el mismo lugar.
Incapaz de encontrar a la muñeca compuso una carta “escrita” por la muñeca y se la leyó cuando se reencontraron:

“Por favor no llores, he salido de viaje para ver el mundo. Te voy a escribir sobre mis aventuras …“- Este fue el comienzo de muchas cartas.
Cuando él y la niña se reunían, él le leía estas cartas cuidadosamente compuestas de aventuras imaginarias sobre la querida muñeca. La niña fue consolada. Cuando las reuniones llegaron a su fin, Kafka le regaló una muñeca. Ella obviamente la veía diferente de la muñeca original . Una carta adjunta explicó:
-“mis viajes me han cambiado … “ –
Muchos años más tarde, la chica ahora crecida, encontró una carta metida en una grieta desapercibida dentro de la muñeca. En resumen, decía: -” Cada cosa que amas es muy probable que la pierdas, pero al final, el amor volverá de una forma diferente“- .
Kafka y la Muñeca… la omnipresencia de la pérdida.

A lo largo de la vida, en alguna ocasión todos llegamos a pensar que, cuando algo termina o muere es el final, pensamiento que nos arrastra a una gran tristeza. La realidad nos muestra que no es así, que de cada experiencia de vida que termina nos llevamos un gran aprendizaje y que el desarrollo de ese aprendizaje nos permite crecer y madurar como seres conscientes.

Aprovechar todas las experiencias que nos marcan en mayor o menor medida para nuestro propio crecimiento nos permite adquirir un resorte que impide que nos hundamos, aportando a cada individuo un recurso de superación basado en la seguridad de uno mismo. Como dice la canción: ” Saber que se puede, querer que se pueda, quitarse los miedos, sacarlos afuera…”

No desaproveches la oportunidad de crecer, utiliza cada experiencia pasada o presente para seguir avanzando como especie, asume que eres un humano que puede evolucionar.

Decide ser la mejor versión de ti mismo/a.

EL ANILLO DEL REY

Una vez un rey citó a todos los sabios de la corte, y les informó:

– “He mandado hacer un precioso anillo con un diamante, con uno de los mejores orfebres de la zona. Quiero guardar, oculto dentro del anillo, algunas palabras que puedan ayudarme en los momentos difíciles. Un mensaje al que yo pueda acudir en momentos de desesperación total. Me gustaría que ese mensaje ayude en el futuro a mis herederos y a los hijos de mis herederos. Tiene que ser pequeño, de tal forma que quepa debajo del diamante de mi anillo”.

Todos aquellos que escucharon los deseos del rey, eran grandes sabios, eruditos que podían haber escrito grandes tratados… pero ¿pensar un mensaje que contuviera dos o tres palabras y que cupiera debajo de un diamante de un anillo? Muy difícil. Igualmente pensaron, y buscaron en sus libros de filosofía por muchas horas, sin encontrar nada en que ajustara a los deseos del poderoso rey.

El rey tenía muy próximo a él, un sirviente muy querido. Este hombre, que había sido también sirviente de su padre, y había cuidado de él cuando su madre había muerto, era tratado como la familia y gozaba del respeto de todos.

El rey, por esos motivos, también lo consultó. Y éste le dijo:

– “No soy un sabio, ni un erudito, ni un académico, pero conozco el mensaje”

– “¿Como lo sabes preguntó el rey”?

– “Durante mi larga vida en Palacio, me he encontrado con todo tipo de gente, y en una oportunidad me encontré con un maestro. Era un invitado de tu padre, y yo estuve a su servicio. Cuando nos dejó, yo lo acompañe hasta la puerta para despedirlo y como gesto de agradecimiento me dio este mensaje”.

En ese momento el anciano escribió en un diminuto papel el mencionado mensaje. Lo dobló y se lo entregó al rey.

– “Pero no lo leas”, dijo. “Mantenlo guardado en el anillo. Ábrelo sólo cuando no encuentres salida en una situación”.

Ese momento no tardó en llegar, el país fue invadido y su reino se vio amenazado.

Estaba huyendo a caballo para salvar su vida, mientras sus enemigos lo perseguían. Estaba solo, y los perseguidores eran numerosos. En un momento, llegó a un lugar donde el camino se acababa, y frente a él había un precipicio y un profundo valle.

Caer por el, sería fatal. No podía volver atrás, porque el enemigo le cerraba el camino. Podía escuchar el trote de los caballos, las voces, la proximidad del enemigo.

Fue entonces cuando recordó lo del anillo. Sacó el papel, lo abrió y allí encontró un pequeño mensaje tremendamente valioso para el momento…

Simplemente decía “ESTO TAMBIEN PASARÁ”.

En ese momento fue consciente que se cernía sobre él, un gran silencio.

Los enemigos que lo perseguían debían haberse perdido en el bosque, o debían haberse equivocado de camino. Pero lo cierto es que lo rodeó un inmenso silencio. Ya no se sentía el trotar de los caballos.

El rey se sintió profundamente agradecido al sirviente y al maestro desconocido. Esas palabras habían resultado milagrosas. Dobló el papel, volvió a guardarlo en el anillo, reunió nuevamente su ejército y reconquistó su reinado.

Ese día en que estaba victorioso, en la ciudad hubo una gran celebración con música y baile…y el rey se sentía muy orgulloso de sí mismo.

En ese momento, nuevamente el anciano estaba a su lado y le dijo:

– “Apreciado rey, ha llegado el momento de que leas nuevamente el mensaje del anillo”

– “¿Qué quieres decir?”, preguntó el rey. “Ahora estoy viviendo una situación de euforia, las personas celebran mi retorno, hemos vencido al enemigo”.

– “Escucha”, dijo el anciano. “Este mensaje no es solamente para situaciones desesperadas, también es para situaciones placenteras. No es sólo para cuando te sientes derrotado, también lo es para cuando te sientas victorioso. No es sólo para cuando eres el último, sino también para cuando eres el primero”.

El rey abrió el anillo y leyó el mensaje… “ESTO TAMBIEN PASARÁ”

Y, nuevamente sintió la misma paz, el mismo silencio, en medio de la muchedumbre que celebraba y bailaba. Pero el orgullo, el ego había desaparecido. El rey pudo terminar de comprender el mensaje. Lo malo era tan transitorio como lo bueno.

Entonces el anciano le dijo:

– “Recuerda que todo pasa. Ningún acontecimiento ni ninguna emoción son permanentes. Como el día y la noche; hay momentos de alegría y momentos de tristeza. Acéptalos como parte de la dualidad de la naturaleza porque son la naturaleza misma de las cosas.”

DESCONOCIDO

Tras leer esta historia vuelve a leer el texto de la imagen de cabecera, quizás ahora te dé otro significado.

-LA DIGNIDAD MANTENIDA-

Un anciano conoce a un joven quien le pregunta:

  • ¿Se acuerda de mí?

Y el anciano dice que no. Entonces el joven dice que fue su alumno. Y el profesor pregunta:

  • ¿Qué estás haciendo?
  • Soy profesor
  • Ah que bueno ¿Como yo?
  • Sí. Me convertí en maestro porque usted me inspiró a ser también como usted

Luego le pregunta al tipo cuándo lo inspiró a ser maestro. Y el alumno cuenta la historia:

“Un día, un amigo mío, también estudiante, llegó con un hermoso reloj nuevo, y decidí que lo quería para mí y lo robé, lo saqué de su bolsillo. Poco despues mi amigo notó el robo y se quejó a usted (maestro). Entonces se dirigió a la clase:

  • El reloj de su colega fue robado. Quien lo robó que lo devuelva.

No lo devolví porque no quería hacerlo. Luego cerró usted la puerta y le dijo a todos que se pusieran de pie y que iría a uno por uno para buscar en los bolsillos de todos hasta encontrar el reloj. Pero les dijo a todos que cerraran los ojos, que haría esto con los estudiantes con los ojos cerrados …

Todos cerraron los ojos y usted fue de bolsillo en bolsillo y cuando llegó al mío encontró el reloj y lo tomó. Continuó usted buscando en todos, y cuando terminó, dijo: ‘Abran los ojos. Ya tenemos el reloj’.

No me dijo usted nada. Nunca mencionó el episodio. Nunca dijo quién había robado a nadie.”

Y ese día usted salvó mi dignidad para siempre. Fue el día más vergonzoso de mi vida. Pero también el fue el día que mi dignidad se salvó de no convertirme en ladrón, mala persona, etc. Nunca dijo nada. No me dio apenas una lección moral. Y recibí el mensaje. Y entendí que esto es lo que debe hacer un verdadero educador ¿Se acuerda de ese episodio, maestro?

Y el profesor responde:

  • Recuerdo la situación, el reloj robado, busqué en todos, etc. Pero no te recordaba. Porque también cerré los ojos mientras buscaba.

¨Esto es la esencia de la docencia¨.

AUTOR DESCONOCIDO.

VER LA MUERTE EN LA BARRERA

Hoy traigo un texto un poco especial, desconozco su autor pero la esencia que tiene me impactó haciendo que pensara un poco sobre cómo se ve la muerte desde la barrera.

La Abuela Viviente

“Un día un poco triste llegué a un lugar que se me hacía conocido, intentando recordar, llegaron a mi mente momentos inolvidables de una infancia muy bonita. De repente se  vino a la mente el recuerdo de una mujer que había conocido hace mucho tiempo que siempre había tenido una imagen de serenidad en su rostro, tal vez porque la había conocido con setenta años encima.

Bueno, después de esta larga introducción les contare una pequeña anécdota que  sucedió ese día, llegue a la casa de mi abuela y de repente me di con una sorpresa ingrata, la mujer que había sido como una segunda madre ya se había ido. Yo no sabía qué hacer, fui a hablar con mi tía que vivía con ella, me dijo que había sido un infarto, yo pensé ” la vida no tiene sentido construimos tanto,  nos perfeccionamos tanto para luego perderlo todo en un instante”. Solo lo pensé pero no lo dije, me pareció demasiado osado decirlo en frente de tantas personas. Pasé todo el día recibiendo a personas que habían conocido a mi abuela, aparentemente todos habían tenido bonitos recuerdos de ella, en ese instante no me puse a pensar que tal vez siempre había sido así, es muy común que a las personas muertas se las conozca como personas buenas. Pero ¿acaso realmente no existían personas muertas que habían sido malas?, empecé a recordar comentarios sobre mi abuelo ya fallecido, había una gran similitud con los diálogos que se produjeron entonces. En la noche, ya llegando a mi casa, comencé a pensar acerca de lo que había estado rondando mi cabeza todo el día. Es entonces que me acordé de personajes un poco mas grandes y mas representativos, como Hitler, Napoleón, o incluso los conquistadores de américa. ¿Realmente ellos habían muerto como personas buenas?, a lo que me refiero es que la actitud de la gente hacia estos personajes era de rechazo rotundo. La verdad ese día me quede pensando todo el tiempo en eso, respecto a las personas malas, bueno juzgarlas o justificarlas no me parecía correcto pero respecto a las personas comunes que mueren, sí me pareció justo y necesario tener que decir en realidad que también habían fallado, y que de repente no habían sido tan buenas e inmaculadas como se las pintaba, no quería decir que mi abuela era una persona mala lo único que decía era que era una persona que también había  tenido errores, claro que para mi, a pesar de todo, era una persona buena.
Finalmente llego el día del entierro, fue muy difícil para mi, ver todo ese momento. Fue hasta traumático, desde el momento en que se le traslada de un lugar a otro, tratando de visitar  los lugares mas frecuentados por ella. En el cementerio cuando bajaron el ataúd, suena una voz que tenía una mixtura entre suave y ronca de repente volteo y la veo con una cara un poco desconcertada y de preocupación me pregunta. -Hijo quién murió, yo con una voz un poco cortada le digo que ella, realmente me puse muy alegre de saber que ella no había muerto, pero la pegunta en ese momento era quién era la persona que estaba siendo enterrada. Resulta que era una prima de ella que por una circunstancia del accidente sufrido se había puesto un poco irreconocible, y de fácil confusión.
Bueno al fin terminó el entierro de la prima de mi abuela y todo quedó bien para suerte nuestra, al menos así lo veía yo pero viendo llorar a mi abuela, por la pérdida de su prima, entendí que no solo el sufrimiento podía ser físico sino que también podía ser espiritual o psíquico, la verdad es que me vi identificado en cada una de la personas que lloraba desconsoladamente, por la muerte de una persona. Entonces pensé y dije para mi mismo que lo mas triste de una muerte es no poder ver o gozar lo mucho que significas y representas para todos aquellos que lloran en este momento tu partida.”

A lo largo de nuestra vida, todos morimos un poco cada día. Sobretodo morimos cada vez que ocurre algo que nos impacta y nos destruye en nuestro interior. Pero como ave Fénix resurgimos de nuestras cenizas para volver al cotidiano y hacernos responsables de nuestros actos. Lo que nos permite ampliar nuestra madurez y nuestra conciencia.

LA RELACIÓN EMOCIONAL CON LOS PADRES

Todos a lo largo de nuestra vida hemos tenido altibajos en la relación con nuestros padres. Altibajos que nos han marcado más profundo o bien ha pasado como algo anecdótico.

La relación con los padres está basada en la necesidad de protección, por parte del padre y de nutrición, por parte de la madre principalmente. Aunque en ocasiones puede darse la situación a la inversa.

Cuando alguno de estos dos prototipos no se producen en el grado o la intensidad que el hijo/a necesita, se crea un vacío interno en el niño/a que persiste y modifica las relaciones sociales del adulto.

Estos vacíos nos llevan de adultos, a intentar llenarlo con cualquier necesidad que lo cubra, como puede ser la relación con la comida, las adicciones, las relaciones tóxicas, las manías, etc…

Es por eso que las relaciones de los padres son tan importantes para el niño/a pequeño/a. Pero cuando esta relación no puede ser atendida en las necesidades del niño/a debido a diversas circunstancias, para el hijo/a adulto es fundamental transformarnos en nuestros propios padres y de este modo llenar nuestros vacíos a nosotros mismos.

Por ejemplo:

“Si tu madre/padre nunca te ha consolado, con toda probabilidad te será difícil encontrar un verdadero consuelo para el corazón en las relaciones que establezcas con otras personas.
TU LABOR será crear ese sentido de consuelo para el corazón dentro de ti mismo/a.

Si tu madre/padre nunca se ha compadecido de ti, con toda probabilidad tendrás poca paciencia con tus propios fallos humanos, así como con los de los demás.
TU LABOR será observar a alguien que practique la compasión, y practicarla tú mismo/a.

Si tu madre/padre silenciaba tu creatividad.
TU LABOR será dar voz a cada impulso creativo que se presente. Pinta, escribe poesía, toca un instrumento musical, cuida las plantas, cocina y baila.

Si tu madre/padre despreciaba o rechazaba su propio cuerpo como mujer/hombre.
TU LABOR es abrazar y honrar a tu cuerpo y a tu sexualidad.

Si te sentías abandonado/a por tu madre/padre por la razón que fuera, incluyendo la depresión o el alcoholismo.
TU LABOR sera escuchar tus sentimientos y nunca abandonarte tú mismo/a.

Todos nosotros llevamos encima el peso de nuestros padres por lo que es necesario sanar la ruptura madre/padre/hijo/a, tanto si tus padres están vivos como si no, para así poder sanar la profunda herida de tu naturaleza interna. El elemento clave reside en que TÚ mismo/a te conviertas en un/a BUEN/A PADRE/MADRE. Con esa idea en la mente, asume la tarea de SER PATERNAL/MATERNAL CONTIGO MISMO/A.”

Esto se realiza escuchando principalmente a nuestro niño interior. Él será quién mejor nos indique qué es exactamente lo que necesitamos para curarnos, para llenarnos por dentro y rebosar nuestro amor propio y nuestra seguridad personal interna.

Nuestros padres en realidad, siempre han hecho lo mejor que han podido dentro de sus capacidades. ¡Han traído vida a este mundo!

HOMBRE RICO Vs. HOMBRE POBRE

Un acaudalado hombre de negocios estaba pasando sus vacaciones en un pueblo costero. Y una mañana, andando a paso acelerado por la playa, advirtió la presencia de un pescador que regresaba con su destartalada barca.

-¿Has tenido buena pesca? -le preguntó.
-Buenos días -le contestó el pescador. Y, sonriente, le mostró las tres piezas que había pescado-. La verdad es que el mar ha sido generoso conmigo.
El hombre de negocios echó un vistazo a su reloj y le espetó:
-Todavía es muy temprano. ¿Cuánto tiempo has estado pescando?
-Solo un ratito.
Tras una breve pausa, el hombre de negocios dijo:
-Supongo que volverás a salir, ¿no?
Extrañado, el pescador le preguntó:
-¿Volver a salir? ¿Para qué?
-Pues para obtener más pescado -respondió el hombre de negocios, que lo consideraba algo obvio.
-¿Y qué haría con él? ¡No lo necesito! Con estas tres piezas tengo suficiente.
El hombre de negocios soltó una enorme carcajada y le replicó:
-Mejor entonces, porque así podrías venderlo.
-¿Venderlo? ¿Para qué? -preguntó el pescador.
-Para tener más dinero.
-¿Más dinero? ¿Para qué?
-Para cambiar tu vieja barca por una nueva, más grande y bonita.
-¡Pero si mi barca cumple su función perfectamente! ¿Para qué querría cambiarla?
-Para poder pescar mayor cantidad de peces en menos horas.
-¿Pescar más peces en menos horas? ¿Para qué?
-Así podrías contratar a algunos hombres.
-¿Contratar algunos hombres? ¿Para qué?
-Para que pesquen por ti.
-¡Pero si a mí me encanta pescar! ¿Para qué querría que otros pescaran por mí?
-Para ser rico y poderoso.
El pescador no entendía la mentalidad de aquel hombre. Sin embargo, volvió a preguntarle:
-¿Rico y poderoso? Lo siento, amigo, pero no le veo el sentido.
-Déjame que te lo explique. Esta es la mejor parte. Al convertirte en un hombre de negocios rico y poderoso podrías pasar más tiempo con tu familia y descansar cuando quisieras.
El pescador lo miró con una sonrisa y le dijo:
-Eso es lo que voy a hacer ahora mismo.

“Quien no es feliz con poco, no lo será con mucho; quien no aprecia lo pequeño no podrá ser cuidadoso de lo grande; a quien lo suficiente no basta está al margen de la virtud, pues el cuerpo físico vive de un día para otro y si se le proporciona lo que realmente necesita, habrá tiempo todavía para la meditación, mientras que si se trata de darle cuanto desea, la tarea será inacabable”. Lao-Tsé